Muchas mujeres nos hemos encontrado en la vida con chicos sexys que al principio nos envuelven con palabras halagadoras, las que  siempre nos creemos, lo aseguro, sucede así mismo y luego nos percatamos de que nada es real. Solo que muchas veces ese convencimiento llega un poco tarde.

Descubrimos un día, muy a nuestro pesar, de que no es más que un hombre dominante que ata nuestra vida a sus antojos. Una vez que caemos en sus redes, ellos son capaces de llevarnos a donde desean, según su conveniencia:

Hombres dominates
Hombres dominates

Nos alejamos de los lugares que siempre fueron los preferidos por nosotras, alegando siempre alguna excusa que casi llega a convencernos, aunque no del todo. Así, dejamos de ir a los sitios preferidos por nosotros, que pueden ser playas, zonas de campins, ciudades donde tenemos buenos amigos, gimnasios, bares, teatros, y parques.

Comenzamos a dar de lado a nuestros amigos. El motivo es que nuestra pareja no se siente bien con ellos y no queremos tensiones. Otras veces ocurre lo menos pensado, cuando ese chico que encontramos adorable comienza a ver un lado negro en nuestras amistades, algo que jamás habíamos sido capaces de apreciar. Con mucho dolor, descubrimos que alguna amistad carece de muchas virtudes. Por cierto, y curiosamente, sus defectos solo los ha descubierto nuestra pareja. Un día, sentimos con dolor que nos hemos quedado solas.

Aislamiento familiar. No es que seamos dadas a mantener el lazo que nos ata a la familia, pero de eso, a ignorarla por completo, va un largo camino. La familia siempre estará allí cuando tengamos un problema.  Alejarnos del todo, no responder las llamadas del teléfono, no aceptar invitaciones para celebraciones, y mucho menos aceptar visitas, ha sido por siglos una estrategia del hombre  dominante que quiere aislar a su chica de quienes pueden abrirle los ojos.

Si alguna de estas situaciones ya están claras en ti, tienes que actuar con rapidez. El camino para lograrlo es tortuoso porque no te dejará marchar fácilmente, pero no puedes esperar a más. Mientras más tiempo pase, más te entierras en sus dominios y darte la mano será casi imposible. Una pareja que te hace ir a donde el desea sin importar tus principios o tus deseos, no te merece, todo lo contrario.

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